Salvador Dalí, de los más importantes del surrealismo

El excéntrico pintor Salvador Dalí, considerado el máximo exponente del surrealismo, creó un nuevo estilo pictórico que llevó a un replanteamiento de las artes plásticas de su época. Entérate aquí de qué se trata y conoce también acerca de su vida, sus obras, reconocimientos y más.

Salvador Dalí

¿Quién fue Salvador Dalí?

Salvador Felipe Jacinto Dalí i Domènech, mejor conocido mundialmente como Salvador Dalí y quien ostentara el título de marqués de Dalí de Púbol otorgado por el rey emérito de España, Don Juan Carlos I, fue el polifásico artista español que llenó el ambiente de las artes del siglo XX con sus imágenes oníricas producto de su inigualable talento y sus excentricidades.

Salvador Dalí no solo se destacó como pintor, sino que también incursionó en la escultura y cultivó las artes de la escritura y el grabado, así como el oficio de la escenografía en diversas ocasiones.

Por la creatividad y originalidad desplegada en cada una de sus obras es considerado uno de los máximos representantes del surrealismo. Una tendencia contrastante con la corriente que desplegó Dalí en el ámbito arquitectónico es La arquitectura minimalista.

Son mundialmente reconocidas sus imágenes fascinantes inmersas en el onirismo, tendencia artística en la que la que imbuía al observador mediante la alucinación visual con apariencia de sueños vividos muy intensamente.

Los críticos de la materia suelen atribuir sus habilidades pictóricas a la influencia y admiración que siempre prodigó por el arte renacentista.

Salvador Dalí

Se le reconocen también sus dotes de dibujante excelso y, en lo que al cine y la fotografía se refiere, sus capacidades​ plásticas llegaron igualmente a influir en estas áreas, compartiendo con los artistas audiovisuales. Recomendamos la lectura de La arquitectura del Barroco para conocer de otras corrientes artísticas en otras ramas.

Salvador Dalí concibió, gracias a su intelecto y perspicacia artística, un estilo muy personal y conciliador que sustentó en innovaciones ajenas.

Se destacó por ser un artista muy imaginativo con una marcada inclinación al narcisismo y la fantasía, siempre buscando atraer la atención del público, lo cual, por cierto, no era muy apreciado por los, aunque admiraban su arte, rechazaban sus estrafalarias conductas.

Fue apasionado de todo lo que es dorado y mostraba un excesivo amor por el lujo y la moda oriental, basándose en sus raíces de los tiempos de la dominación árabe de la península ibérica.

El arte de Dalí constituyó un hito que marcó un antes y un después en el arte mundial, pues su estilo pictórico rompió esquemas y fronteras. Se cuenta en su acervo artístico más de 1.500 obras de arte, sin contar las fotografías y los decorados.

Salvador Dalí

Uno de sus rasgos más característicos fue su extravagante bigote, que adoptó de dos personajes que lo inspiraron como artista. Ellos fueron el pintor Diego Velázquez, a quien admiró siempre y el militar catalán Josep Margarit, cuyo retrato estaba en una de las paredes de su casa paterna.

Biografía de Salvador Dalí

Salvador Dalí nació el 11 de mayo de 1904 en la calle Monturiol de Figueras en Gerona, España y falleció el 23 de enero de 1989 en el hospital de Figueras, debido a un paro cardíaco a los 84 años de edad.

Su padre fue Salvador Dalí i Cusí, quien era notario republicano, y su madre, Felipa Domènech Ferrés, quien fue una de sus más fervientes seguidoras y quien apoyó siempre sus intereses artísticos.

En su infancia sus padres lo colmaron de exagerado cariño y esmeradas atenciones, como una manera de compensar el dolor por la muerte prematura de su primer hijo.

Esto hizo que Salvador fuese un niño consentido y caprichoso, quien a menudo hacía escenas de ataques de ira contra sus padres y de crueldad contra sus compañeros de escuela.

Salvador Dalí

Dalí y su padre

Su pasión por la pintura nace a raíz de una larga convalecencia que vivió en una finca cerca de Figueras, propiedad de la notable familia Pichot, amigos de los Dalí.

Los Pichot era una familia de artistas, en especial Ramón Pichot, quien fue el que lo introdujo en el mundo de la pintura con tan solo 12 años. Así conoció en un principio el impresionismo.

El fallecimiento de su madre en 1921 de cáncer de mama, fue un hecho devastador para Salvador, quien tenía en ese entonces 16 años.

Familia

Dalí perteneció a una familia burguesa y acomodada. Tuvo un hermano mayor, quien se llamó también Salvador, pero que murió en 1903 debido a una infección estomacal cuando contaba con tres años de edad, justo nueve meses antes de que el pintor naciera, lo cual lo llevó a creer durante años que era una copia de su hermano fallecido.

También tuvo una hermana menor Anna Maria Dalí i Domènech, quien fue la primera musa inspiradora del artista y su confidente leal. Ella fue escritora y se destacó en la población de Cadaqués, donde fue declarada hija adoptiva. Allí vivió la mayor parte de su vida.

En 1929 Dalí conoció a la que sería su esposa, la inmigrante rusa Helena Diakonova, a quien apodaban Gala, hija de un abogado ruso y compañera del poeta surrealista Paul Eluard, de quien se separó para unirse a Dalí.

Su relación con Gala no era aceptada por su familia, porque ella era 10 años mayor que Dalí y, además, por ser madre. Sin embargo, Gala se convirtió en su amiga, amante, modelo y musa inspiradora de muchos de sus trabajos.

Salvador Dalí

Estudios

Fue un artista precoz sorprendente, lo que demostró desde los doce años cuando descubrió el estilo de los impresionistas franceses y se hizo impresionista realizando obras de gran valor a esa corta edad .

En 1922 ingresó a la Academia de Bellas Artes de San Fernando, también referida como la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado de Madrid, cuando tenía 18 años.

Durante su formación en la capital española, Dalí hizo amistad con algunas futuras celebridades del arte español como Federico García Lorca o Luis Buñuel, así como otros con intelectuales, cineastas y escritores.

En 1923 fue expulsado de la academia, por lo que decidió volver a su ciudad natal donde se dedicó a aprender técnicas de grabado.

Al año regresó a Madrid y realizó sus primeras exposiciones. Fue en esa época en la que renegó de las vanguardias y buscó lo tradicional tanto en la pintura española como la Italiana.

Salvador Dalí

Academia de Bellas Artes de San Fernando

Sin embargo, en 1926 fue expulsado nuevamente por oponerse a las normativas y porque manifestó que sus evaluadores no estaban a su altura para examinarlo, ya que, según él, tenía mayor nivel de conocimiento que ellos.

Regresó, entonces, definitivamente a Figueras a trabajar intensamente en la pintura. En 1927 se fue a París, en donde tuvo la oportunidad de conocer a Pablo Picasso, a quien idolatraba.

Fue en París donde se sumergió de lleno en el surrealismo y fue en ese entonces que surgió el peculiar bigote que le acompañó y distinguió el resto de su vida.

Volvió a España, pero dejó muchos contactos con los más destacados surrealistas de la ciudad, lo que fue decisivo para su trayectoria surrealista, la cual resultó ser justamente la corriente que se adaptaba a su incontrolable imaginación, su esmerada técnica pictórica y a su narcisismo.

Viajó nuevamente a la capital francesa en 1929 y en dicha oportunidad se relacionó con el grupo de surrealistas liderado por el poeta André Breton.

Salvador Dalí

En 1941 se mudó con Gala a Estados Unidos, donde vivieron ocho años en los que siguió desarrollándose como artista e incluso como escritor.

En Hollywood fue muy bien recibido, donde pudo colaborar con diversos productores del mundo de la cinematografía como Disney, Hitchcock y los Hermanos Marx. También participó en distintos agasajos en los que deleitaba a los asistentes con sus ocurrencias.

En 1949 decidieron regresar a Cataluña, donde estuvieron hasta sus últimos días.

Dalí y la política

Al publicitarse las inclinaciones políticas de Dalí, este hecho causó mucha conmoción por la revelación de su preferencia fascista, no solo en el mundo artístico, sino en la sociedad en general, totalmente opuesta al fascismo que tanto destruyó a la España de los años franquistas.

Esto había permanecido oculto hasta que fue develado, sobre todo, a través del libro The Shameful Life of Salvador Dalí, del autor Ian Gibson. Allí se documenta que Salvador fue uno de los que defendió con mucho fervor la dictadura franquista en los círculos artísticos internacionales.

Salvador Dalí

Se conoció su cercanía a la cúpula del partido fascista Falange, lo que llevó a muchos a repudiar su clara adulación hacia el dictador Francisco Franco, reconocido como uno de los dictadores más sangrientos de Europa.

Dalí mantuvo su lealtad hasta el final de la dictadura y se mostró siempre entusiasta para la defensa del dictador y de este régimen en favor de las protestas nacional e internacional que se convocaron aprobando la ejecución de cinco presos políticos, en septiembre de 1975.

Tal evento generó un gran desprecio por su figura, llegando a ser considerado un ser humano detestable y ruin, cuando antes era celebrado como genio.

Últimos tiempos de Salvador Dalí

Los últimos años de la vida del controversial pintor estuvieron signados por sus trabajos artísticos relacionados sobre todo con la ciencia, la religión y otras actividades recreativas.

En la década de los 60 y 70 incursionó en el nuevo proceso de la holografía, con la que creó imágenes tridimensionales que dieron la impresión de espacio al espectador.

Durante esos años y después de la muerte de su esposa, lo que lo llenó de un gran pesar, Salvador Dalí se dedicó a seguir escribiendo, pintando y presentando exposiciones.

Igualmente, organizó y dio apertura a sus propios museos en diversas partes del mundo. Hizo, además, algunos trabajos con personalidades de la época como Sigmund Freud, prologando uno de sus libros.

El 23 de enero de 1989 falleció a causa de un paro cardíaco mientras escuchaba su disco favorito: Tristán e Isolda.

Esculturas, teatro y fotografía de Salvador Dalí

El artista catalán dejó como legado obras escultóricas realizadas en distintos materiales, así como trabajos para el teatro y la fotografía. Se presenta una breve referencia sobre estos trabajos.

Esculturas

Sus esculturas fueron mayormente hechas de bronce de gran formato y de las que eran más propicias para museos. También hizo esculturas en cristal de Daum e implementos dorados y brillantes tipo joyas.

Esta colección de obras escultóricas originales se conoció como Colección Clot o Colección de Esculturas Surrealistas, la cual comprendía 54 piezas hechas a mano por Dalí, realizadas entre la década de los 70 por encargo de Isidro Clot Fuentes y Juan Quirós. Algunas de ellas son:

  • Cristo de San Juan de la Cruz
  • Maniquí Javanés
  • Madonna de Port Lligat
  • Yang y Yin
  • San Narciso de las Moscas
  • Venus de Milo con Cajones
  • Hombre sobre delfín – Poseidón
  • Elefante cósmico
  • Ícaro.

Teatro

Su trabajo en este entorno estuvo caracterizado por la creatividad que le imprimió a cada uno de los trajes, joyas y escenografía, que le fueron encargados, animado por la fantasía de Hollywood.

Salvador Dalí se dedicó al mundo del teatro y los musicales sobre todo en los años 30 y 40 y participó en más de 39 obras de teatro en los que se ocupaba, no solo de los decorados, sino también de escribir libretos, coordinar los ballets y todo el vestuario.

Algunos de los ballets a los que les preparó guiones fueron Bacanal en 1930 y Laberinto en 1941.

Fotografía

Por haber sido una figura polémica, que siempre estuvo en la palestra de la noticia, Salvador Dalí fue fotografiado infinidad de veces solo o con distintas personalidades y en lugares y momentos que resaltaban y motivaban la curiosidad del observador. En cada toma adoptaba una postura o una expresión corporal o gestual, que podía ser pintoresca, extraña, estrambótica o chocante, con la cual lograba su cometido: llamar la atención.

Cada una de esas fotografías constituyen en sí un documental de su vida, motivo por el cual se tomaron como un acervo más del legado que dejara a la posteridad.

Sus fotos han sido difundidas en revistas, libros, periódicos e internet, lo que dejó evidenciado que le fascinaba que le hicieran fotografías porque necesitaba ser el centro de atracción.

Hay muchas en las que aparece acariciando su bigote, pintando un cuadro o paseando su oso hormiguero e incluso se disponen de numerosas imágenes de su infancia, antes de que aflorara su talento por la pintura, corroborando que era un ser que tenía sed de fama desde la más tierna edad.

Se le reconoce que fue un ser adelantado a su tiempo, que era muy expresivo, egocéntrico y superdotado para la pintura.

Principales obras de Salvador Dalí

Salvador Dalí fue el surrealista más popular de esa corriente y así se demuestra en cada una de las exhibiciones en las que participan sus obras, a las que el público acude buscando admirarlas y elogiarlas. Algunas de las más famosas son:

La persistencia de la memoria

Pintado en 1931 constituye uno de sus cuadros más famosos. A menudo se le llama también “Los relojes blandos”. La imagen muestra un paisaje marino con una extraña escena de una criatura durmiendo o inerte sobre la arena y unos relojes que se derriten sobre ella y sobre otros elementos del cuadro.

Salvador Dalí

Para esta mítica obra Dalí se inspiró, según sus palabras, en trozos de queso Camembert derritiéndose al sol. Es un fascinante lienzo pequeño que se exhibe en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.

La tentación de San Antonio

La visión de San Antonio Abad que presenta Dalí en esta obra muestra un desierto daliniano con el santo desnudo arrodillado protegiéndose con una cruz ante las tentaciones que lo acosan.

Las tentaciones de los placeres que San Antonio no disfruta están representadas en los obeliscos inspirados en Bernini, un caballo, los conocidos elefantes con patas de araña de Dalí, mujeres desnudas, castillos y una tormenta.

Se plasma en ella los conceptos del período clásico de Dalí, que incluyen espiritualidad, ciencia, erotismo, misticismo, la gravedad, entre otros.

Fue pintada en 1946 y actualmente se halla en el Museo Real de Bellas Artes en Bruselas, Bélgica.

El gran masturbador

Obra surrealista hecha en óleo sobre lienzo en 1929 en el que se presenta la imagen de un enorme rostro amarillento que posee unas largas pestañas y gran nariz que toca el terreno seco. La boca está representada por una langosta de la cual salen hormigas.

En la zona del cuello se observa una arquitectura naciente que se va convirtiendo en el rostro de una mujer que se aproxima a los genitales masculinos.

Los conocedores de arte señalan que la obra es un autorretrato de la sexualidad del pintor, así como de sus miedos infantiles, representados por la langosta y las hormigas que le causaban fobia de niño.

La obra se exhibe en Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid.

Sueño causado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada un segundo antes de despertar

Obra realizada en 1944 mediante la técnica del óleo sobre tabla en estilo surrealista, la cual se conserva en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza en Madrid.

Dalí, sustentado en Freud, representó en este cuadro la penetración en nuestros sueños de estímulos suscitados por escenas externas que se van incorporando a dichos sueños. Algunos críticos señalan que se trata más bien de una visión surrealista de la Teoría de la Evolución.

En el cuadro se puede ver a Gala, su mujer y musa, dormida sobre una roca en un paisaje plácido marino y bajo su cuerpo desnudo dos gotas de agua y a su lado una granada alrededor de la cual revolotea una abeja, que tradicionalmente se asocia con la Virgen.

El zumbido de la abeja adormece a Gala y en la parte superior se observa otra granada que explota y de la cual sale un pez por cuya boca saltan, a su vez, dos tigres furiosos y amenazantes y una bayoneta, que más tarde despertará a Gala de su descanso.

Sobre ellos, está un elefante con largas patas, que lleva sobre su espalda un obelisco, que representa el poder del papa.

En esta obra Dalí retomó su “método paranoico-crítico” que, según las teorías freudianas, defendía la multiplicidad de significados de las imágenes.

Freud y Dalí

Cristo de San Juan de la Cruz

Este es un cuadro pintado al óleo sobre lienzo hecho en 1951, el cual es el máximo exponente de la fase mística que tuvo Dalí. Se conserva en el Mungo Museum of Religious, Art and Life, en Glasgow, Escocia.

La perspectiva en que está hecha la obra es lo más impactante del cuadro por ser un ángulo nada convencional.

En ella se presenta a Cristo en la cruz, a quien no se le ve el rostro, pues su cabeza está inclinada. Solo se aprecia la parte superior de la misma, así como los músculos del cuello y hombros.

Bajo la cruz está el cielo que separa a Cristo del paisaje terrenal inferior, que es de donde observa el espectador.

Construcción blanda con judías hervidas

Este trabajo del año 1936 está pintado al óleo sobre lienzo y se encuentra actualmente en el Museo de Arte de Filadelfia, Estados Unidos.

El pintor vaticina en esta obra el holocausto que se avecina por el estallido de la Guerra Civil Española que se inició en el año en que fue pintada. Es una de las más violentas de toda la historia pictórica, según los expertos y en la misma aparece un monstruo amorfo con sus partes de brazos y piernas rasgados que se atacan entre sí.

La imagen nos muestra una pierna, por un lado, y la otra, por otro lado, pero ambas intentando destruirse entre ellas. También está presente, en la parte inferior, un pie con un dedo muy grande.

En la parte superior hay una cabeza sonriente mirando hacia arriba como cegada por el Sol. Se ha relacionado esta cabeza con la pintura de Goya, Saturno devorando a sus hijos.

La metamorfosis de Narciso

Cuadro pintado entre los años 1936 y 1937. Se trata de una obra realizada sobre lienzo y pintada al óleo. En la actualidad pertenece a la Galería Tate de Londres.

En la obra podemos ver a Narciso, personaje mítico griego, que se enamora de su propia imagen al verla reflejada en el agua y quien se ahoga al tratar de alcanzarla. No obstante, los dioses olímpicos lo inmortalizaron en una hermosa flor: el narciso.

En la imagen se aprecia la figura de Narciso transformada en una mano calcificada, de piedra, de la cual resurge la vida.

Reconocimientos a Salvador Dalí

La magnificencia de los trabajos de Salvador Dalí es lo que le ha valido ser reconocido por sus técnicas o prácticas rituales peculiares. Con éstas lograba activar su mente y sus sueños que le proporcionaban la inspiración para ejecutar una obra. En virtud de ello se le han reconocido sus aportes por:

  • El detallismo minucioso, en el que se esmeraba por transmitir una idea o noción al espectador.
  • Su naturalismo, que logró captar de dos de sus grandes ídolos Rafael y Velázquez
  • Su gran fervor por la ciencia y las asociaciones alucinantes, cuya ambigüedad le proporcionaban diversas interpretaciones.
  • El método paranoico critico, con sus dobles imágenes, que es la conjugación de lo blando (paranoico) y lo duro (crítico) y constituye la técnica surrealista que desarrolló al comienzo de los años 30, aplicado a la producción de pinturas y otras obras de arte, sobre todo en las que intervienen ilusiones ópticas y otras imágenes múltiples.

La técnica procuraba que el artista invocara un estado paranoico, en la que el temor de no saber si el “yo” está siendo manejado o controlado por otros. Esto conlleva a la deconstrucción del concepto psicológico de identidad, convirtiéndose la subjetividad en el aspecto predominante de la obra de arte.

  • El método hipnagógico, mediante el cual podía controlar los estados de sueño a fin de estimular la generación de imágenes psicóticas que usaría en sus obras. Uno de los mecanismos de este método era el “sueño con una llave”, para lograr “dormir sin dormir”.

Dalí encontró que en el umbral de la somnolencia o al despertar de una siesta momentánea era posible que se generaran en la mente visualizaciones excéntricas, deformes o grotescas, pero coloridas y creativas.

Este fenómeno se conoce en el ámbito de la psicología como alucinaciones hipnagógicas, que consisten en las visiones que se producen en un despertar incompleto producido justo en la fase de transición entre sueño y vigilia.

Para llevar a cabo este método, Dalí se sentaba en un sillón cómodamente, colocaba su cuaderno de anotaciones al alcance de la mano, luego recostaba su cabeza del espaldar con los brazos apoyados en los posabrazos.

En su mano izquierda sostenía una llave con los dedos pulgar e índice. En el suelo debajo de esta mano, había colocado previamente un plato de vidrio, en el que debería caer la llave tan pronto el sueño lo relajara.

El estruendo que hacía la llave al caer en el plato servía de alarma para despertarlo y al hacerlo inmediatamente hacía las anotaciones de las imágenes que acababan de pasar por su mente en el sueño interrumpido, poniendo en práctica su genio artístico para interpretarlas y llevarlas al lienzo.

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