Martin Heidegger, un pensador controversial con mucha influencia

A Heidegger se le considera como el filósofo alemán más importante y controversial del siglo XX. Fue uno de los mejores exponentes del existencialismo, ya que sus teorías se centraban principalmente en torno al “Ser”, y en la relación del hombre con el “sentido del Ser”. Pese a sus enormes aportes a la filosofía occidental, Martin Heidegger fue objetado por haberse adherido al partido nazi.

Martin Heidegger

¿Quién fue Martin Heidegger?

La existencia humana y la historia del ser son los dos campos de estudio de la filosofía Heideggeriana. Su manifestación más representativa la podemos encontrar en su libro “Ser y Tiempo”, obra que no llegó a terminar y en la que el pensador analiza la existencia con detenimiento. Dentro de la filosofía contemporánea se considera a sus ideas como las más poderosas e influyentes.

Heidegger elaboró sus tesis en torno a temáticas variadas, como teoría literaria, política y social, arquitectura, ecología, estética, arte, psicoanálisis, entre otras. Fue un destacado docente en la Universidad de Friburgo, en la que también se desempeñó como rector.

Propuso una filosofía compleja, pero a la vez novedosa que promovía la destrucción de la metafísica predominante en el mundo occidental, al mismo tiempo que favorecía el estudio de la ontología y la semiótica para vivir una existencia genuina. No se puede dejar de citar que sus aportes en el campo de la filosofía del lenguaje influyeron decisivamente en el movimiento de nombre “giro lingüístico”.

Biografía

Martin Heidegger nació en Messkirch, Alemania, un 26 de septiembre de 1889 y muere en la misma ciudad el 26 de mayo de 1976. Sus padres fueron Johanna Kemp y Friedrich Heidegger quienes le criaron bajo la fe católica.

Gracias a su dedicación a los estudios logró ingresar al Seminario de los Jesuitas en Friburgo cuando contaba con veinte años, aunque se le exigió abandonar la congregación a las dos semanas, aparentemente debido a su frágil salud. Más adelante estudió en el seminario diocesano de la misma localidad.

Por dos años realizó estudios de teología católica, y a partir de 1911 se inscribió en la Universidad de Friburgo para cursar filosofía occidental, siendo entonces discípulo del filósofo y matemático Edmund Husserl, creador de la escuela de fenomenología.

Martin Heidegger

Tras desatarse la I Guerra Mundial quiso participar como voluntario, pero sus problemas de salud salieron de nuevo a relucir, por lo que no pudo ser enviado al frente y se le asignó para trabajar en el área de censura de la correspondencia.

El 21 de marzo de 1917 contrajo nupcias con Elfriede Petri, celebrándose ese día la ceremonia católica y la protestante una semana después. La primera fue oficiada por su amigo Engelbert Krebs. De esa unión nacieron dos hijos, Hermann y Jörg Heidegger.

Trabajo como asistente de Husserl desde 1919 a 1923, quien lo introdujo al método fenomenológico, el cual comenzó a poner en práctica. Luego de dar clases en la Universidad de Marburgo, y tras retirarse de la Cátedra de Filosofía de la Universidad de Friburgo, fue recomendado por Husserl para el cargo de titular de esta última catedra, posición que asumió en 1928.

Se enamoró de la escritora Hannah Arendt al conocerla, pero debió desistir de ello para no arriesgar su fe católica, su matrimonio, sus hijos y particularmente su prestigio social. Su relación sentimental fue de altibajos, aunque la intelectual siempre estuvo por lo alto. Su ruptura se debió esencialmente a la adhesión de Heidegger al partido nazi y a la huida de Arendt a causa de su condición de judía.

También se vinculó afectivamente con la estudiante de nombre Elisabeth Blochmann, de ascendencia judía y quien pudo emigrar, gracias a su ayuda, antes de desencadenarse la Segunda Guerra Mundial. Tras la guerra volvieron a entrar en contacto.

Gran parte de la preeminencia de Heidegger dentro de la filosofía europea ha estado siempre rodeada por la polémica, particularmente por haber estado de acuerdo con el régimen nazi, posición que hizo pública en su discurso para recibir formalmente el cargo como Jefe de la Cátedra de Filosofía de la Universidad de Friburgo en 1933.

Pese a haber renunciado a la cátedra al poco tiempo, ello no impidió que al terminar la guerra en 1945 y ser ocupada Alemania por las tropas aliadas, fuese despedido de su cargo. Fue reincorporado en 1952, aunque su actividad académica se redujo considerablemente. Sin dar explicaciones, desestimó los consejos de varios de sus discípulos, para que se retractara de su discurso de 1933.

Aunque para algunos estudiosos resulta difícil referir sus obras sin reservas, la mayoría de ellos las juzgan desde una perspectiva estrictamente filosófica, la cual no es menos controversial. Autores como Rudolf Carnap se han pronunciado con dureza en contra de su obra, críticas que se remontan a su filosofía analítica.

A pesar de ello, al pensamiento heideggeriano se sumaron de forma apasionada algunos filósofos franceses de los años 1960 y 1970, entre los que se encuentran Jacques Derrida, Emmanuel Levinas y Paul Ricoeur, quienes se maravillaron de la escrupulosidad de su lenguaje, así como de sus aportes al discurso humanístico.

Obras

Algunos de los libros más destacados de Heidegger son:

  • El Concepto de Tiempo en la Ciencia de la Historia (1916).
  • Ser y Tiempo (1927).
  • ¿Qué es la Metafísica? (1929).
  • De la Esencia de la Fundación (1929).
  • La Carta del Humanismo (1949).
  • Introducción a la Metafísica (1953).
  • De la Experiencia de Pensar (1954).
  • ¿Qué es Esto, Filosofía? (1956).
  • De la Pregunta sobre el Ser (1956).
  • En Camino al Lenguaje (1959).
  • Lengua y Patria (1960).
  • Nietzsche (1961).

Teorías de Martin Heidegger

En su libro “Ser y Tiempo” Heidegger propone que cada individuo debería preguntarse “quién es”, ya que es un asunto del que la persona no puede separarse durante toda su vida. Más adelante su interés se centró en temas como la importancia del lenguaje y la relación existente entre el arte y la verdad.

El Ser

¿Cuál es el significado exacto del “ser”? ¿De qué se trata la existencia, y de tener una característica fundamental, cuál sería? De esta forma Heidegger trajo de vuelta un tema que, de acuerdo a él, había sido apartado por la filosofía desde su etapa clásica.

En su libro “Ser y Tiempo” propone el reformulamiento de esta pregunta para buscar el sentido del ser, más que a él mismo. Al respecto asegura que es imposible separar el sentido del ser de un ámbito espacio-temporal específico (donde la muerte es el elemento estructurador).

Para comprender mejor la obra de Heidegger se tiende a dividirla en dos períodos diferenciados. Su libro “Ser y Tiempo” define al primer periodo. En dicha obra se plantea una parte significativa de su ideario, no obstante, haber quedado inconclusa.

Allí parte de la premisa de que el propósito de la filosofía es determinar a plenitud y de forma total el sentido del ser, no de los entes, entendiéndose al primero como aquello que instala y mantiene a los segundos en la existencia. Lo anterior es, de cierta manera, inviable, pese a que, a lo largo de todo el libro, el autor trata de definir este concepto.

Desde la perspectiva heideggeriana, al hombre es a quien primero se debe interrogar por el ser, ya que es él quien está vinculado con su propio ser, su relación de reconocimiento con él es única. El tipo específico de ser que concierne al hombre se denomina «Ser-ahí» (Dasein), mientras se encuentre dedicado al mundo, lo cual lo define como «Ser-en-el-mundo».

Martin Heidegger

En el segundo periodo, Heidegger analiza la historia de la metafísica desde Platón, a través de la cual se ha buscado olvidar al ser, lo que significó un descenso ineludible en el nihilismo. En sus obras postreras, se aproxima al arte como lugar de excepción en el que se hace presente el ser.

La existencia no está supeditada a la voluntad, ya que somos “lanzados” al mundo conociendo la inevitabilidad de la muerte, y su admisión, al igual que la comprensión de que somos otro componente más del mundo, posibilita dar sentido a la existencia, que Heidegger define como el proyecto del “Ser-en-el-mundo”.

El Tiempo

Para Heidegger el tiempo es el horizonte desde el cual se conciben y asumen todos los niveles de entendimiento del ser y los acuerdos con las posibilidades de llegar a ser. Lo que significa que el tiempo es como un escenario que posibilita al ser humano imaginar su propia vida, así como su ejecución y su interpretación del entorno que lo rodea.

El pasado, el presente y el futuro existen en el tiempo humano, lo que hace al hombre libre y determinado al mismo tiempo. Ello se debe a que vive en un contexto que su cultura y la herencia de sus antecesores han determinado, pero asimismo con un horizonte donde es posible el cambio y la transformación a futuro.

La angustia existencial humana deriva de la conciencia del tiempo, ya que al reconocer el hombre que es temporal comprende que tras la vida viene la muerte. Es por medio de la muerte que es posible dar importancia a la vida, de modo que es posible imaginar una vida genuina donde no se puede renunciar a uno mismo.

Somos Dasein lanzados al mundo libres para decidir, pero determinados por nuestro pasado y por nuestra futura muerte. Vivimos para morir. No buscando crear un culto a la muerte o ser pesimista, Heidegger ve en ello una posibilidad para la búsqueda de la autenticidad y la realización del ser humano.

La Verdad

El pensamiento heideggeriano se fundamenta en la noción de verdad tal y como el filósofo la comprendió (e ideó), siendo además uno de los conceptos que se mantiene antes y después del giro (Kehre) en su filosofía.

Para Heidegger la verdad no es el clásico “veritas”, que es enunciado desde Aristóteles. Para lograr acceder a la verdad heideggeriana ha de existir (y existe) una pre-apertura hacia el ente; esto es, existe una serie de pre-conocimientos o prejuicios. Heidegger fija su interés es en el concepto “a-letheia” que se traduce frecuentemente como desocultamiento.

Se compone de la raíz “lethein” (ocultar), y una “a” privativa. Por ello esta noción de verdad como desocultamiento implica un esconderse (oscuridad), “un ocultarse primigenio del cual se origina la verdad”.

De esta noción ya habló “el primer” Heidegger en “Ser y Tiempo” cuando realizó el análisis existencial del Dasein, en el que se diferenciaba la existencia realmente inauténtica de la existencia verdaderamente auténtica.

Influencia y Críticas

La influencia de Heidegger ha sido tal que entre sus discípulos se encuentran pensadores y filósofos de la talla de Hannah Arendt, Leo Strauss, Emmanuel Levinas, Jean Wahl, Hans Jonas, Herbert Marcuse, Max Horkheimer, Oscar Becker, Walter Biemel, Karl Löwith, Hans-Georg Gadamer, Eugen Fink, Jan Patočka o Peter Sloterdijk.

En movimientos como la Fenomenología o la Filosofía posmoderna, los aportes de Heidegger fueron considerados significativos. Asimismo, el pensamiento y obra de Heidegger ha influido de forma determinante en muchos otros filósofos europeos de renombre. Tal es el caso de los italianos Giorgio Agamben, Gianni Vattimo, Massimo Cacciari y Ernesto Grassi.

Entre otros encontramos al alemán Ernst Tugendhat, a los españoles José Ortega y Gasset, Xavier Zubiri y Julián Marías, al griego Kostas Axelos y al rumano Alexandru Dragomir. Su influencia se extendió hasta Canadá y los Estados Unidos, donde pensadores como Stanley Cavell, Richard Rorty o Charles Taylor citan con frecuencia a Heidegger.

Trascendental ha sido la huella que Heidegger ha dejado en la filosofía francesa, lo cual se puede evidenciar particularmente en filósofos como Jean-Paul Sartre, Jean Beaufret, Jacques Derrida, Maurice Merleau-Ponty o Michel Foucault.

Al respecto Lévinas señaló que “todo estudioso contemporáneo debe reconocer la deuda que tiene con Heidegger, a veces, a disgusto”.​ Por otra parte, para Ramón Rodríguez García, su “continua presencia en la filosofía contemporánea es un rasgo de su persona admirable, aunque enigmático”.​

En contraste, no ha sido igual la recepción que se le ha dado a la obra heideggeriana en la Filosofía Analítica. El contenido y estilo de “Ser y Tiempo” fueron estimados por sus contemporáneos analíticos como la peor forma de hacer filosofía. Sin embargo, comentarios benévolos hacia su figura fueron manifestados también por algunos filósofos analíticos.

Por otro lado, la personalidad y obra de Heidegger no pasó inadvertida, dada la controversia que generó por su actitud durante el lapso 1933-1934, mientras ejercía la rectoría de la Universidad de Friburgo, tras la toma del poder en Alemania por parte de Adolf Hitler.

Heidegger formó parte del Partido nazi de 1933 a 1944, aunque solo estuvo activo políticamente unos pocos meses. Se debatió y cuestionó en muchas ocasiones su nivel de involucramiento con el Tercer Reich, y el influjo que las teorías nazis pudieron tener sobre su pensamiento. Su notoriedad en el campo de la filosofía se vio seriamente afectada por las objeciones fruto de su cuestionable proceder.

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