Diego Velázquez, pintor barroco, maestro de la pintura española

Diego Velázquez uno de los grandes pintores españoles del siglo XVII, le invitamos a descubrir quién fue este increíble pintor, en este artículo comentaremos sobre su vida, principales obras, reconocimientos y más, al terminar conocerá del legado en el mundo del arte que dejo Diego Velázquez.

DIEGO VELÁZQUEZ

Quién fue Diego Velázquez?

Diego Velázquez fue un pintor español que realizó grandes obras en el arte estilo  Barroco, es considerado como uno de los mayores exponentes españoles, quien a través de la pintura, se gano un lugar como una de las mayores figuras de la pintura universal.

Estuvo influenciado en sus inicios, por otro grande las bellas artes como fue Caravaggio, un pintor italiano, sobre el que Velázquez fundó las bases de las pinturas realizadas. Diego Velázquez desarrollo un estilo naturalista. En la búsqueda de academia Velázquez se fue a la ciudad de Madrid y con tan solo 24 años de edad, fue nombrado pintor del rey.

Luego 4 años más tarde fue nombrado pintor de cámara, este era para la época el cargo más importante de los pintores del rey. Obteniendo desde joven los mejores cargos como artista, se dedicó toda su vida a este trabajo, en el que hacía retratos y cuadros para adornar la casa real.

El estilo utilizado por el artista se desarrollo hacia una pintura de gran luminosidad, en el que utilizaba rápidas pinceladas, que además eran libres y sueltas. Esta técnica la desarrollo a través de los estudios que realizó de las pinturas antiguas y contemporáneas, sobre todo cuando viajó a Italia.

DIEGO VELÁZQUEZ

Biografía

El nombre de pila del artista que estamos conociendo hoy es Diego Rodríguez de Silva y Velázquez, no se conoce fecha de nacimiento exacta pero se tiene registro de la fecha de su bautismo, el cual fue realizado el 6 de junio del año 1.599 en la iglesia de San Pedro de Sevilla, España.

Se toma la fecha de bautismo como su fecha de nacimiento, por la ausencia de registros y en conocimiento que para la época, los niños eran bautizados a muy pocos días de su nacimiento. Nació en la ciudad de Sevilla, España en el seno de una familia que estaba reconocida dentro de la pequeña hidalguía de la ciudad, pero al igual que la fecha de su nacimiento, no existen suficientes pruebas que fundamenten la veracidad de que así fuera.

Por lo que trabajando sobre supuestos se dice que el padre de Diego Velázquez, era un notario eclesiástico, para la época esta responsabilidad era otorgada a las personas que en la sociedad se encontraban en el nivel más bajo de la nobleza, lo que puede corroborar que era una familia noble, pero que vivía con mucha modestia.

En cuanto a su abuelo por parte de madre, tenía oficio de calcetero, el cual si es un oficio totalmente incompatible con la nobleza, aún cuando se sabe que no vivía en la pobreza, ya que se conoce que realizó inversiones en algunos inmuebles, pero esto no lo hacía noble.

DIEGO VELÁZQUEZ

Otra de las pruebas que pueden respaldar el nivel de hidalguía de la familia de Diego Velázquez, es el hecho de que a su abuelo y a su padre, la ciudad de Sevilla, comenzó a regresarle el pago de los impuestos que habían realizado, el cual era un impuesto al consumo que debían pagar los que no pertenecían a la nobleza.

Esta devolución de impuestos por parte de la ciudad había comenzado con su bisabuelo y continúo con su abuelo y luego con su padre, consolidándose con el propio Diego Velázquez quien quedó exento de su pago al cumplir su mayoría de edad. Sin embargo, esta exención no fue juzgada suficiente acreditación de nobleza.

En sus comienzos como pintor Diego Velázquez comenzó a realizar pinturas con temas religiosos pero que se desarrollaban en escenarios my cercanos a la realidad de la época, lo que se acepta como una característica del estilo Barroco sevillano, propio de Velázquez.

Este tipo de obras, fueron reconocidas por personas cercanas a la corte, por lo que es invitado a Madrid, para que realizara un retrato del Rey Felipe IV, el trabajo realizado por Diego Velázquez le gusto tanto al rey, que sin pensarlo dos veces lo nombró pintor de la corte.  Inicia de esta manera una carrera artística ligada a la corte, que le valió importantes títulos, entre los que podemos señalar el de caballero de la orden de Santiago.

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Las obras realizadas por Diego Velázquez, se caracterizan por tener gran realismo, son pinturas en las que se reconoce la sobriedad, lograda con el uso de la luz. Los fondos que acompañan a los personajes en las pinturas iniciales eran muy recargados, sin embargo, en la medida que va evolucionando como artista, los fondos se fueron haciendo menos densos.

Se debe resaltar que en los retratos femeninos, el artista hace énfasis en el vestuario, donde muestra el gran dominio en el uso del color. Diego Velázquez viajó en dos oportunidades a Italia, en cada uno de los viajes duró tres años en el país europeo y produjo obras importantes.

Familia

Los padres de Diego Velázquez fueron Juan Rodríguez de Silva y Jerónima Velázquez. Su padre nació en Sevilla, pero fue concebido en Portugal,  porque los abuelos de Diego Velázquez eran de origen portugués, originarios de Oporto y llegaron a Sevilla en el año 1.580. Por su parte la madre del artista si era sevillana de nacimiento y de padres sevillanos.

Se conocieron en el año 1.596 y contrajeron matrimonio en el año 1.597 en la misma iglesia en la que luego fue bautizado Diego Velázquez. Tuvieron una familia numerosa de nueve hijos, donde Diego fue el primogénito. Asumió el apellido de su madre ya que esta era la costumbre en Andalucía. No es mucho más allá de sus nombres lo que se conoce de los hermanos de Diego Velázquez, excepto de su hermano Juan, quien era padrino de uno de los hijos de su hermano Diego.

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Con la información conocida podemos imaginar que se desarrollo en el seno de una familia de clase media, que tenía cierto estatus social. El haber permitido que su hijo primogénito pudiera desarrollarse como artista, nos dice que tenían cierta holgura económica que no necesitaban de un ingreso inmediato para mantenerse como familia.

Fueron unos padres que se preocuparon por la educación de sus hijos, lo cual para la época no era común. Luego que Diego Velázquez se casa con Juana Pacheco, quien era hija de de Francisco Pacheco y María Ruiz, la familia creció con el nacimiento de las dos hijas del pintor. Diego Velázquez ingresó al taller de Pacheco, en donde se consolidaron sus conocimientos y participación en la vida cultural de la ciudad.

Luego su hija contraería nupcias con el artista sevillano Juan Bautista del Mazo, quien se formó en el taller de Velázquez, esta unión y la trayectoria de Diego Velázquez elevo el estatus de la familia y se mantuvo incluso después de su muerte.

Estudios

Diego Velázquez inicio sus estudio artísticos en el Taller de Francisco Pacheco a la edad de 11 años, éste se convertiría luego en su suegro. Diego Velázquez concluyó con su periodo de aprendizaje en el año 1617, con 18 años de edad. Francico Pacheco y Juan de Uceda realizaron un examen el cual fue aprobado por el joven artista y le permitía incorporarse al gremio de pintores de Sevilla.

El título que le fue conferido era de maestro de imaginería y al óleo, lo que le permitía ejercer el arte de la pintura en todo el reino, también tenía la licencia para fundar una tienda pública e iniciar su propio taller, ya que podía contratar aprendices. Lamentablemente no existe mucha información de la vida de Diego Velázquez y de su vida en Sevilla, pero si se supo de haber tenido como aprendiz a Diego Melgar, quien para la época era un joven de aproximadamente 13 años.  ​

La gran calidad como pintor de Diego Velázquez se hizo presente desde sus primeras obras sobre todo en las pinturas de bodegones, entre los que destacan “El almuerzo del Museo del Hermitage de San Petersburgo”. Las pinturas de Diego Velázquez empiezan a mostrar una técnica propia y muy diferente a la que se utilizaba en la ciudad de Sevilla.

En sus primeros años desarrolló una extraordinaria manera de hacer arte, en donde se evidencia su afán por dominar plasmar lo natural, para ello, comienza a utilizar el manejo de la iluminación para representar el relieve, lo que lleva a los conocedores de arte a reconocer, el arte de  Caravaggio, aún cuando por la época no era probable que Diego Velázquez conociera las obras del pintor italiano.

Últimos tiempos

Lamentablemente Diego Velázquez no fue un artista longevo como otros, quien sabe que otras maravillas tendríamos de este artista único e insuperable en su estilo. En el año de 1651 regresó a Madrid con un número importante de obras de arte.

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A poco tiempo de su llegada el rey Felipe IV lo nombra Aposentador Real, cargo que lo posiciona en la corte y le confiere una seguridad económica, no obstante, los cargos administrativos le quitaban mucho tiempo para dedicarse a la pintura. A pesar de ello en este su último periodo surgen sus mejores trabajos. La llegada de la nueva reina, Mariana de Austria, le dieron a Diego Velázquez la oportunidad de realizar nuevos retratos.

Entre ellos el de la infanta casadera María Teresa, quien fue retratada en varias ocasiones, ya que la imagen debía ser enviada a todos aquellos posibles esposos de las cortes europeas. Los nuevos  infantes, también originaron nuevos retratos, los últimos retratos oficiales que pintó del rey son muy diferentes de los anteriores, el rey aparece vestido de negro y en uno sola de las pinturas aparece con el toisón de oro. Se dice que muestra el decaimiento físico y moral del monarca.

En sus últimas obras realizadas, ejecuta una de las muestras de arte pictórico más relevante de su carrera artística, ya estaba consagrado, sin embargo, cuando elaboró la pintura de un momento cotidiano de la vida cortesana, surge una de las más grandes obras del artista como es el famoso cuadro de Las Meninas o La familia de Felipe IV, el cual pinto en el año 1656.

Un año después pinta otra de sus obras de arte relevantes como es la pintura de Las hilanderas conocida también como La fábula de Aracne, con un estilo entre la mitología y el costumbrismo, fue la obra que termino de colocar en el punto más alto al artista español, reconocido como el pintor por excelencia del Barroco español. En estas obras se evidencia su última propuesta de estilo, en donde parece que representa la escena solo usando una visión fugaz.

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El uso de pinceladas que de cerca parecen inconexas, pero cuando son observadas a distancia toman todo su sentido, es un paso previo a la pintura de Edouard Manet un pintor francés, así como un paso delante de los impresionistas del siglo XIX, en los que definitivamente el estilo de Diego Velázquez tuvo una fuerte influencia. ​ Las interpretaciones de estas dos obras han originado multitud de estudios y son consideradas dos obras maestras de la pintura europea. ​

El último encargo que recibió Diego Velázquez del rey Felipe IV fue la realización de cuatro escenas mitológicas, que serían colocadas en el Salón de los Espejos del Real Alcázar de Madrid, ya era el año 1.959. Las obras de Velázquez acompañaron a las obras  favoritas del rey  ejecutadas por artistas como Tiziano, Rubens, Tintoretto y Veronés. Velázquez cumplió la solicitud del rey, lamentablemente de este trabajo solo que da una sola de las pinturas, ya que un incendio devastador destruyó no solo los últimos trabajos de Velázquez sino más de 500 obras de diversos artistas, redujo el edificio a escombros.

Es una pérdida insustituible ya que el tema solicitado por el rey no era común, haciéndose una pérdida invaluable para el arte español. Una extraña enfermedad se lleva la vida de Diego Velázquez tres años después y siete días más tarde también muere su esposa, año 1.660, el año que marcó el final de la vida de uno de los más grandes artistas de la pintura del estilo Barroco en España. Su legado a la cultura y al arte del mundo es definitivamente inmortal.

Principales obras de Diego Velázquez

Como hemos venido descubriendo la obra de Diego Velázquez es una de las más importantes del arte español, por lo que en la actualidad es uno de los artistas más vinculados al Museo del Prado. Diego Velázquez, realizó la mayor parte de su obra en su ciudad natal, Sevilla de las cuales como hemos podido ver, la mayor parte de ellas fueron destinadas a las colecciones reales.

Una de sus obras finales que muestra el culmen de su carrera como artista es la pintura de las Meninas, la cual es considerada por algunos como la obra pictórica más importante de todos los tiempos. Pero no podemos dejar de nombrar las incomparables pinturas realizadas de enanos y tullidos de la corte, formaban parte de ella y él era el responsable de dejar evidencia de la vida en la corte.

Cuando estuvo en Italia una de sus obras fue la túnica de José y La fragua de Vulcano, en la que se pueden observar el uso de la luz y un colorismo excepcional. Otra de las obras importantes de Diego Velázquez es la llamada Rendición de Breda, pintada en 1634 para el Salón de Reinos del palacio del Buen Retiro de Madrid. En donde radica la importancia de esta pintura, que es la primera muestra en la que el artista plasma las facetas más humanas del acontecimiento, con una atmósfera de extraordinario realismo.

El tema religioso también forma parte de las obras de  Diego Velázquez en donde debemos resaltar la obra llamada Crucificado, otras de tema mitológico en situación cotidiana, como Las hilanderas, considera otra de las grandes obras del artista, en donde desarrolla la perspectiva de una manera maravillosa. Además la cotidianidad del momento lo hace en extremo atractivo.

Realizó un solo desnudo obra denominada Venus en el espejo. Debido que fue un artista dedicado a atender a la corte, no era el más conocido fuera de España, sin embargo, su obra fue dada a conocer en el siglo XIX y hoy en día es reconocido como uno de los grandes pintores universales.

Como hemos señalado con anterioridad sus primeras obras fueron los bodegones, haciéndose muy populares en el país gracias a Diego Velázquez. A continuación comentaremos sobre las obras más importantes de este artista español, que hizo del estilo barroco un sello.

La vieja friendo huevos

Esta es una de las obras realizadas por Diego Velázquez en su permanencia en Sevilla, se dice que fue pintada por el artista en el año 1.618, es decir, que el artista tenía aproximadamente 19 años de edad. Se reconoce una de las pinturas que muestra una escena significativa del Barroco español. El tema que fue desarrollado por Diego Velázquez es totalmente novedoso para la época, debido que ningún artista que lo antecede había mostrado una escena tan cotidiana como la que se plasmó en esta pintura.

La pintura muestra en un primer plano a una anciana cocinando unos huevos en un hornillo de barro, se encuentra junto a ella a un muchacho que tiene un melón y una botella de vino. Ambas figuras se encuentran frente a un fondo neutro, el cual es mágicamente utilizado por el artista para destacar aun más los contrastes entre la luz y la sombra.

Este tipo de pintura ha sido clasificada como un estilo del Naturalismo tenebrista. En la misma obra podemos disfrutar de uno de los mejores bodegones del arte español, el cual se encuentra formado por utensilios metálicos, vasijas de cerámica y podemos también ver una cebolla morada. Al poner atención Diego Velázquez levanta el plano de la mesa y el hornillo de barro, por lo que se forma una doble perspectiva, con este juego definitivamente se anticipa a los impresionistas.

Acompañado de un realismo en sus personajes que no podemos dejar de mencionar, donde hay características como el paño que cubre la cabeza de la anciana, el cabello del chico, nos muestra ese mundo de la época, con el que convivía Velázquez.

Los tonos que son utilizados en la pintura, permiten inferir que conocía de las obras de Caravaggio, por el uso de los tonos pardos y ocres, que hacen un contraste importante en la composición. La delicadeza de la pincelada utilizando pequeños tocos, sutiles es una de las grandes diferencias, cuando comparamos las primeras obras del artista, con las últimas obras.

El aguador de Sevilla

El aguador de Sevilla es otra de las obras que se reconocen forman parte de los comienzos del artista español, considerándola una de las más destacadas obras de la juventud de Diego Velázquez. Actualmente se encuentra en el Museo  Wellington que se encuentra en el palacio Apsley House de Londres. La obra es una de las últimas que el artista realizó en Sevilla.

Se trata de un anciano aguador, que se encuentra vestido con un capote de color pardo, bajo el cual se puede ver que usa una camisa blanca, a diferencia del paño que lleva en la cabeza la vieja cocinando huevos, esta se encuentra limpia. También en la escena se encuentra un muchacho que le entrega una copa de cristal, el chico se encuentra vestido de negro y una camisa de cuello blanco. Existe entre ambos una comunicación sin verse a los ojos.

Entre ellos, en el fondo casi difuminado en las sombras, el cual tiene de nuevo un color tierra oscuro, se puede ver un hombre que bebe en lo que parece una jarrilla de loza. El brazo izquierdo del aguador se proyecta y su mano se posa en un cántaro grande de cerámica, en el que se ven con claridad las marcas del torno, en su superficie rezuma el líquido y brillan algunas gotas de agua.

No podemos pasar por alto la otra vasija de arcilla más pequeña, que se encuentra cubierta por una taza de loza blanca. Podemos entonces resaltar del artista el uso de la luz, que está dirigida de tal manera que genera un modelado. Se pueden reconocer los aspectos táctiles de los objetos con mayor detalle.

El triunfo de Baco

Es una pintura creada en 1629 que se encuentra conservada en el Museo del Prado, mejor conocida como Los borrachos. Ya se encontraba en la ciudad de Madrid cuando realizó esta pintura, podemos resaltar que con anterioridad a su llegada a Madrid, Diego Velázquez no había realizado semidesnudos. Imaginamos que con la llegada a la ciudad teniendo la oportunidad de ver las obras de la realeza, se dejo influenciar por los desnudos, comunes en la colección real, pero muy extraños en las muestras de arte de Sevilla.

Es por ello, que podemos observar en esta pintura, un semidesnudo pero con un estilo muy personal dado por el artista. Existe registro que la obra fue realizada para el rey Felipe IV y que le cancelaron a Diego Velázquez 100 ducados por la obra. La pintura muestra una escena donde aparece el dios Baco quien corona con hojas de hiedra, a uno de los siete borrachos.​

Otros personajes sonríen, se interpreta que el Dios Baco le regala vino a los hombres para que puedan olvidar sus problemas. El dios se encuentra en la composición de la escena como una persona más dentro de la pequeña celebración, sin embargo, el artista le confiere una piel más clara para que sea reconocido.

En esta obra el artista incluye un aspecto profano como es el de los hombres borrachos, en un asunto mitológico, esta será un estilo que cultivará más adelante. Nuevamente con la luz y los brillos logra el relieve y muestra texturas, creando con algunos elementos un bodegón en la escena.

Cristo crucificado

El Cristo crucificado, se encuentra también en la exposición del Museo del Prado, es conocido con el nombre del Cristo de San Plácido, se trata de una hermosa pintura al óleo sobre lienzo elaborada en el año 1.829. Es una obra que no hace énfasis en la sangre derramada por Cristo, a pesar que ya se encuentra muerto en la cruz, no es una imagen desplomada, porque no se muestran los brazos tensionados.

El fondo de la pintura muestra un color gris verdoso, en el que se puede ver la sombra que se proyecta, esta obra muestra nuevas técnicas en la aplicación y manipulación de la pintura​ en el que se proyecta la sombra del crucificado que se encuentra iluminado desde la izquierda.

La cabeza muestra un hermoso y delicado halo  luminoso que da la sensación que sale de la misma figura. Su rostro cae sobre el pecho, dejando ver solo parte de él, ya que el cabello lacio lo cubre en parte. Una verdadera obra de arte.

La rendición de Breda

Esta es una obra que muestra la madurez técnica lograda con los años por Diego Velázquez, en la cual podemos identificar que el artista tiene una nueva forma de captar la luz. Ya no queda evidencia del estilo sevillano que traía de sus inicios, el volumen no es logrado con el manejo de la iluminación. La pincelada es fluida, tanto que se pueden observar zonas en el lienzo que no han sido cubiertas con la pintura.

Este es como hemos señalado el primer cuadro en el que utiliza esta técnica y en sus sucesivas obras continuará usando esta técnica. La escena que se muestra en esta obra del artista español se encuentra el general español Ambrosio Espínola en la que recibe del holandés Justino de Nassau, las llaves de la ciudad conquistada. Debido a que fue una rendición las condiciones fueron  benignas, por lo que se les permitió a los vencidos que salieran de la ciudad.

Es una de las obras en la que se pueden identificar que modificó varias veces, utilizando el color para tapar lo que no le gustaba. Este detalle lo conocemos en la actualidad por que las obras han sido sometidas a estudios y el uso de los rayos x han permitido observar la superposición de color, no obstante, a simple vista no son detectadas.

El retrato de Inocencio

El retrato de Inocencio, es otra de las obras aclamadas de Diego Velázquez, es una obra sumamente admirada, esta obra fue realizada en su segundo viaje a Italia, se encontraba indiscutiblemente en su mejor momento. Era un artista reconocido y además había desarrollado una técnica extraordinaria. La pintura es del papa Inocencio X, podrán imaginar la dificultad para realizar esta pintura, debido a que conseguir que el papa accediera a posar, es un enorme privilegio de pocos.

Se dice que como Diego Velázquez, llegó ante el papa con algunos obsequios enviados por el rey, el papa accedió a posar para Velázquez. Inspirado en el retrato de Julio II, pintado por Rafael en el año 1.511 y en el pintado por Tiziano del papa Paulo III, Diego Velázquez realizó un trabajo como ningún otro. Utilizó pinceladas sueltas varios tonos de rojos se encuentran combinados en el fondo, la silla, la cortina a la perfección y sobre ello la expresión del papa, firme, severa incorruptible.

Venus del espejo

La Venus del espejo es uno obra de Diego Velázquez en la que se encuentra representa a la diosa Venus, pero en una pose provocativa, erótica. Se encuentra tumbada sobre una cama y su mirada está dirigida al espejo que sostiene Cupido, quien es su hijo y el dios del amor. Encontramos nuevamente algo a lo que Velázquez nos tiene acostumbrados, pero que se trata de un estilo tan propio que no cansa, se trata de un tema mitológico pero presentado de una manera mundana.

No trata a la diosa de Venus como lo que es una diosa de la mitología, en la pintura Venus es simplemente una mujer terrenal, la muestra hermosa, provocativa siendo éstos sus verdaderos poderes. Esta hermosa obra se encuentra actualmente en la Galería Nacional de Londres, aunque perteneció a la Casa de Alba y luego a Manuel Godoy.

Reconocimientos a Diego Velázquez

Diego Velázquez es un pintor español que hoy en día es reconocido en el mundo entero, como uno de los más destacados artistas del Barroco español. Los pintores del siglo XX han rendido homenajes a la obra de Diego Velázquez, entre los que podemos resaltar el trabajo que realizó Pablo Picasso un pintor español que realizó la pintura Las meninas en una reinterpretación al estilo cubista, en el año 1.957.

Por su parte Salvador Dalí otro pintor español, realizó una obra llamada  Velázquez pintando a la infanta Margarita, en la que resalta a la misma con “las luces y las sombras de su propia gloria”. Sin embargo, el verdadero reconocimiento a Velázquez es el movimiento de pintores impresionistas, que comprendieron sus enseñanzas, especialmente Manet  y Renoir, quienes viajaron para estudiar sus obras, descubrir su arte y comprender a este maravilloso artista español, Diego Velázquez.

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